Pluma Ibérica
Su forma estilizada, su infiltración perfecta de grasa y su sabor profundo hacen de la pluma una auténtica joya gastronómica. Basta un golpe de plancha o brasa para conseguir una carne que se funde en la boca.
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La pluma es una pieza triangular, fina y muy jugosa que se encuentra junto a la presa, en la parte anterior del lomo.
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Cada cerdo ibérico solo aporta dos piezas, de unos 80 a 120 g cada una → es una de las partes más exclusivas.
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Su infiltración de grasa es perfecta: equilibrada, elegante y muy fina.
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Textura mantequillosa → cuando se hace bien, prácticamente se deshace en la boca.
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Sabor profundo → combina el toque dulce de la grasa ibérica con la intensidad de la dehesa.
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Versatilidad absoluta → funciona a la plancha, en la parrilla, al horno o incluso como carpaccio.
- LA servimos ultracongelada, sólo en Asturias